Esta semana, el día 15 agosto en España, fue festivo nacional y se celebraba el día de la Virgen, más concretamente, el día de la Asunción de María.
Sin ser yo una persona religiosa, hago referencia a esto, porque lo que sí me mueve y se ha convertido en el tema central de mi vida es contribuir a devolverle al Sagrado Femenino el lugar que merece y que le ha sido arrebatado estos últimos milenios. Cuando hablo de Sagrado Femenino no estoy hablando de mujeres, dejando atrás a los hombres, si no del papel y el valor que se le da en nuestra sociedad a la energía femenina y, aunque vamos avanzando, aún queda mucho por hacer.
Acabo de llegar de mi segundo viaje a Avalón este año… y allí, la Diosa, mantiene intacta su presencia. Es un lugar mágico para conectar con su energía, pero la energía de la Diosa, se encuentra en cualquier lugar, se muestra en la sensibilidad de hombres y mujeres… y su culto sigue vivo, reflejo de lo que fue, aunque sea de una forma más o menos descafeinada o disfrazada.
María es una representación del arquetipo de la Gran Madre, el imperio romano adoptó la religión cristiana y tuvo que ir adaptando antiguas celebraciones paganas, como el fin de la cosecha y el descanso de la tierra, que el pueblo aún seguía celebrando, haciéndolas coincidir con fechas importantes dentro del catolicismo. Es curioso, que muchas de las celebraciones que tienen que ver con la Virgen, se relacionan con romerías en la naturaleza, se llenan de flores y se convierten en verbenas donde de una forma u otra, se sigue celebrando la vida.
Con la virginidad de María, la mujer quedó fragmentada, por una parte la idea de la mujer como pura y sin mancha y por otra, la prostituta. Esto hizo mucho daño en el inconsciente colectivo tanto de hombres como de mujeres. Algunos hombres aún dividen a las mujeres en dos: para tener una relación seria o para pasar el rato (el famoso countdown)… y las mujeres, hemos vivimos durante siglos desconectadas de nuestro cuerpo y de nuestra sexualidad y, aunque hoy en día, parece que ya no… muchas de nosotras, sí seguimos desconectadas de nuestro centro de poder: el útero y arrastramos problemas físicos en nuestra matriz y con nuestro ciclo menstrual: endometriosis, miomas… y dolencias mucho peores. Es un camino que tendremos que ir transitando entre todas, para poder ir montando el puzzle de un conocimiento ancestral que perdimos porque aún no sabemos bien qué es el útero a nivel energético y cómo usarlo con consciencia.
Dice Llewellyn Vaughan-Lee en su libro “El retorno de la feminidad sagrada y el alma del mundo”:
Al desterrar a Dios a los cielos perdimos el contacto con lo divino de la Tierra y sus múltiples formas de vida, con el desequilibrio que eso conlleva…
La cultura patriarcal ha separado lo espiritual de los físico y la materia dejó de tener ese carácter sagrado. Madre, viene de mater, de materia… el mundo físico y espiritual no están separados. La vida es sagrada en cualquiera de sus formas. La Tierra no está para explotar sus recursos sin control y generar riquezas y ganancias… sino que es el lugar sagrado que nos acoge para poder tener esta experiencia humana. Cada criatura, montaña, lago…son parte de la Unidad, de la totalidad sagrada de la vida. A ella debemos respeto.
